Minerales de guerra: El Consejo adopta nuevas normas destinadas a reducir la financiación de los grupos armados

  • 3.4.2017
  • 10:15
  • Comunicado de prensa
  • 181/17
  • Comercio Internacional y Aduanas
3.4.2017
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El 3 de abril de 2017, el Consejo ha adoptado un Reglamento destinado a poner fin a la financiación de los grupos armados a través del comercio de minerales de guerra.

El Reglamento obliga a las empresas de la UE a obtener sus importaciones de estaño, tantalio, wolframio y oro de manera responsable, y a garantizar que sus cadenas de suministro no contribuyen a la financiación de conflictos armados. Estas normas de «diligencia debida» se convertirán en vinculantes a partir del 1 de enero de 2021, si bien se alienta a los importadores a aplicarlas cuanto antes.

Estaño, tantalio, wolframio y oro pueden utilizarse en productos de uso diario, como teléfonos móviles, automóviles o artículos de joyería. En las zonas de conflicto y de alto riesgo, los grupos armados se sirven a menudo del trabajo forzoso para extraer estos minerales; a continuación los venden para financiar sus actividades. Al garantizar la trazabilidad de los productos, el Reglamento se propone cortar una fuente importante de sus ingresos.

El Reglamento establece obligaciones precisas para abastecerse de manera responsable desde las fases iniciales del proceso de producción, lo que supone la extracción y el refinado de estos minerales. Así quedará cubierto al menos el 95 % de todas las importaciones de la UE de metales y minerales, mientras que los importadores de pequeño volumen quedarán exentos. Las autoridades competentes llevarán a cabo controles para garantizar que los importadores de minerales y metales de la UE cumplen con sus obligaciones de diligencia debida.

Además, la Comisión adoptará otras medidas para seguir impulsando la diligencia debida por parte de las grandes y las pequeñas empresas de la UE de las fases finales, que son las que utilizan estos minerales como componentes para la fabricación de productos. La Comisión también elaborará un manual con directrices no vinculantes para ayudar a las empresas, y especialmente a las pymes, a determinar las zonas de conflicto y de alto riesgo.

El Reglamento se basa en las directrices de la OCDE de 2011, en las que se establecían los criterios internacionales para la diligencia debida en las cadenas de suministro. El texto adoptado por el Consejo es fruto de un acuerdo alcanzado con el Parlamento Europeo en noviembre de 2016, posteriormente aprobado por el Parlamento en una votación del Pleno el 16 de marzo de 2017.