Observaciones del presidente Donald Tusk previas a la reunión del Consejo Europeo

Consejo Europeo
  • 22.6.2017
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22.6.2017
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Preben Aamann
Portavoz del presidente del Consejo Europeo
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Esta es la 80.ª reunión del Consejo Europeo en la que participo, bien como primer ministro bien como presidente del Consejo Europeo. Pero nunca antes he tenido una convicción tan clara de que las cosas van a mejor.

Nuestro optimismo debe ser aún muy prudente, aunque tenemos buenos motivos para mencionarlo. Entre ellos: el crecimiento económico en todos y cada uno de los países de la UE, la reducción del desempleo con el mayor número de trabajadores registrado en la historia, el acuerdo financiero con Grecia, el aumento del sentimiento proeuropeo en las últimas semanas según los sondeos, las derrotas electorales de los partidos antieuropeístas y las victorias de los dirigentes políticos que están plenamente a favor de la UE. Desde Bulgaria y Austria hasta los Países Bajos y —por supuesto— en Francia.

También hemos conseguido mantener la unidad política de la UE frente a las numerosas amenazas y desafíos. Las conversaciones que he mantenido hoy con el presidente Poroshenko constituyen una prueba más de lo que he oído decir a todos mis interlocutores estas últimas semanas. Del presidente Trump al primer ministro Abe, del primer ministro Li al presidente de Senegal, Macky Sall, del presidente Morales al nuevo presidente de Corea del Sur, todos han señalado que a su parecer —a pesar del Brexit— la UE sigue siendo su socio más importante. Y que, a pesar de las predicciones sombrías, Europa está volviendo a ser un punto de referencia estable y positivo para el mundo entero.

Sin embargo, no podemos ser complacientes ni ingenuos. Tenemos que demostrar a los ciudadanos que somos capaces de restablecer el control sobre acontecimientos que resultan sobrecogedores y a veces incluso aterradores. El pasado año convinimos en que la UE protegería a nuestros ciudadanos frente a las amenazas para la seguridad, en particular el terrorismo, así como frente a la migración ilegal y la mundialización incontrolada, y debemos seguir aportando soluciones. Por consiguiente, durante el próximo Consejo Europeo propondré que avancemos en nuestra respuesta política en estos tres ámbitos.

Y por último, como sabemos, las negociaciones sobre el Brexit se iniciaron hace tres días. Es un proceso de suma dificultad, para el que la UE está bien preparada. Se oyen distintas predicciones, de personas diferentes, sobre el posible resultado de las negociaciones: Brexit duro, Brexit blando o no hay trato. Algunos de mis amigos británicos han llegado a preguntarme si se puede dar marcha atrás al Brexit y si podría imaginar un resultado en el que el Reino Unido siguiera formando parte de la UE. Les he dicho que, de hecho, la Unión Europea estaba construida de sueños que parecían imposibles de realizar. Así que, ¿quién sabe? Diréis que soy un soñador, pero no soy el único.