¿Qué supone ejercer la Presidencia del Consejo de la UE?
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¡Más de lo que parece!
La Presidencia del Consejo de la UE es una función crucial para la estabilidad y el funcionamiento de Europa. Además, no ejerce la Presidencia un individuo, sino un país entero.
El sistema de Presidencias rotatorias existe desde los inicios de la integración europea. Esta función sitúa el foco de la atención política del continente sobre cada uno de los veintisiete Estados miembros durante un semestre, en el que asegurarán el correcto funcionamiento de gran parte de la UE.
Desde el mercado único —que es el mayor mercado único del mundo— hasta el medio ambiente, pasando por la seguridad o el suministro energético, prácticamente nada en Europa escapa a su labor.
La Presidencia recae en cada Estado miembro solo una vez cada trece años y medio, y es todo un acontecimiento.
Lo que no es
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Aclaremos algunos conceptos erróneos sobre la Presidencia del Consejo:
no la ejerce un único dirigente político
no es simplemente un puesto simbólico
no es lo mismo que el presidente del Consejo Europeo (actualmente António Costa)
¿Entonces qué es?
La Presidencia se asigna a un Estado miembro.
La Presidencia —representada por un miembro del Gobierno del país que la ejerce— preside las reuniones del Consejo.
Los ministros de los veintisiete países se reúnen en el Consejo para debatir sobre legislación que será de aplicación en toda la UE y para alcanzar acuerdos al respecto. Los ministros participan en los debates del Consejo que entran dentro del ámbito de sus responsabilidades.
Por ejemplo, si se está debatiendo legislación medioambiental, se reunirán los ministros de Medio Ambiente de todos los Estados. Básicamente, la Presidencia rotatoria preside toda la labor del Consejo.
La Presidencia tiene cuatro cometidos principales en el seno del Consejo:
- la continuidad del programa de la UE;
- la elaboración de legislación bien concebida;
- la cooperación entre Estados miembros;
- la cooperación y coordinación con las demás instituciones de la UE.
Este papel se ha equiparado al del anfitrión de una cena, que se asegura de que reine la armonía entre todos los huéspedes y de que estos puedan expresar sus diferencias durante la velada pero despedirse en buenos términos y con la sensación de perseguir un objetivo común.
La Presidencia hace las veces de «mediador neutral», situándose por encima de sus propios intereses nacionales, para así garantizar la eficacia. La Presidencia desempeña una labor fundamental junto con las otras instituciones, puesto que la colaboración es indispensable para que la UE pueda cumplir sus objetivos.
Más preguntas sobre la Presidencia
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¿Cómo se elige la Presidencia?
A todos los países de la UE les llega el turno de ejercer la Presidencia de manera rotatoria. Con veintisiete miembros, a cada país le toca ejercer la Presidencia cada trece años y medio.
¿Qué aporta cada país a la Presidencia?
El hecho de que todos los países ejerzan la Presidencia cada cierto tiempo refuerza el sentimiento de pertenencia y la confianza entre países; todos los países saben que presidirán el Consejo tarde o temprano. La Presidencia es un claro reflejo del lema de Europa, «Unida en la diversidad», puesto que los Estados miembros aportan diferentes aspectos de las políticas o distintos conocimientos, que, al aunarse, benefician a toda la UE.
¿Qué se puede lograr en seis meses?
Seis meses pasan rápido, así que los países aprovechan el tiempo para presidir reuniones y dar forma al programa del Consejo de la UE, pero sobre todo para colaborar en todos los ámbitos, incluso aunque sus posturas nacionales difieran considerablemente. El trabajo en tríos —secuencias de tres Presidencias consecutivas a lo largo de dieciocho meses— ayuda a situar las ambiciones de los países para la Presidencia en un contexto más amplio y facilita la planificación a largo plazo.
Función de la Presidencia
Preside la mayoría de las reuniones, comités y grupos de trabajo del Consejo. Una excepción importante son las reuniones del Consejo de Asuntos Exteriores, que están presididas por el alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, elegido para un mandato de cinco años.
La Presidencia planifica y preside las reuniones de:
La Presidencia del Consejo también organiza reuniones formales e informales en Bruselas, en Luxemburgo y en el país anfitrión.
Con ello se da más visibilidad a asuntos destacados y puede tener un papel importante a la hora de conectar con la ciudadanía y sus problemas.
La Presidencia representa al Consejo en sus relaciones con otras instituciones de la UE. Negocia textos legislativos con el Parlamento Europeo y trata con la Comisión Europea.
Esta estrecha colaboración permite a las instituciones lograr acuerdos sobre legislación mediante debates y negociaciones informales.
De hecho, la Presidencia transforma las prioridades de la UE en decisiones formales concretas, guiada por el Consejo Europeo.
El Consejo Europeo (los dirigentes de la UE) se reúne periódicamente para fijar la dirección y las prioridades políticas generales de la UE.
La Presidencia también colabora con el presidente del Consejo Europeo (que, recordemos, es distinto del Consejo de la UE) y con el alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.
¿Cuáles son las claves del éxito de una Presidencia?
Los países no trabajan solos
Desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en 2009, aquellos que han ejercido la Presidencia de la UE no han tenido que enfrentarse solos a toda la carga de trabajo.
Eso es gracias a que el Tratado de Lisboa estableció los llamados «tríos»: tres Presidencias que colaboran en un programa común de dieciocho meses. Además, las Presidencias anterior y siguiente ayudan a la Presidencia en curso compartiendo su experiencia y los tres países preparan juntos sus semestres al frente de la UE.
Con ello se realiza una planificación a más largo plazo, en beneficio de Europa.
La Presidencia cuenta con el apoyo de la Secretaría, que está literalmente a su lado a lo largo de todo el mandato: sus representantes se sientan a la izquierda de la Presidencia en todas las reuniones. La Secretaría funciona como memoria o pegamento institucional; siempre está ahí para ayudar a organizar las reuniones, proporcionar asesoramiento sobre las negociaciones y emitir dictámenes jurídicos sobre las cuestiones objeto de debate. Siempre permanece imparcial, y su asesoramiento se basa en la experiencia adquirida a lo largo de muchos años.
¿A quién le toca ahora?
Existe un programa fijo que establece cuándo le toca a cada país ocupar la Presidencia.
Cuando el Tratado de Roma creó el predecesor de la UE en 1958, solo había seis Estados miembros, con lo que a cada país le correspondía ejercer la Presidencia semestral cada tres años.
En la actualidad la UE cuenta con veintisiete miembros, con poblaciones que van desde los más de ochenta millones de habitantes de Alemania al poco más de medio millón de habitantes de Malta.
Sin embargo, perdura el principio de que cada Estado tenga su turno en la Presidencia. Se puede considerar un período privilegiado en el que cada país se pone al servicio del Consejo.
Un toque propio
Cada Presidencia es una inversión de futuro, puesto que supone un momento único para que cada país (su ciudadanía, su Administración, su Gobierno, etc.) adopte una perspectiva verdaderamente europea. La Presidencia es como una especie de Erasmus para los países de la UE: una oportunidad de ser verdaderamente europeos aunando los intereses nacionales con los intereses de Europa.
Además, cada país inyecta un nuevo dinamismo y una nueva energía a la UE cada seis meses y centra la atención sobre una cuestión de la que es especial conocedor o en la que tiene especial interés, asegurando así que a lo largo del tiempo la UE aborde todas las cuestiones más pertinentes e importantes para todos sus países.
Los países que ejercen la Presidencia pueden adoptar lemas concebidos para imprimir su propio sello en la labor, cumpliendo al mismo tiempo con los principios rectores de la UE.
