La Declaración Schuman
El nacimiento de la UE
El 9 de mayo de 1950 se sentaron los cimientos de la Unión Europea tal como la conocemos en una declaración extraordinaria que se fundamentaba en dos principios básicos: paz y solidaridad.
Europa después de la guerra
En 1950, al tiempo que las nuevas tensiones mundiales provocadas por la Guerra Fría ensombrecían el horizonte, los países europeos se recuperaban lentamente de la catástrofe humana y económica que supuso la Segunda Guerra Mundial.
Niño entre las ruinas de la iglesia de San Casimiro en Varsovia, 1945.
Niño entre las ruinas de la iglesia de San Casimiro en Varsovia, 1945.
Un grupo de políticos europeos, la mayoría de los cuales habían sufrido los estragos de las dos guerras mundiales, compartía la visión de una Europa unida que evitaría futuros conflictos entre los países europeos. A estos políticos se los denominó posteriormente los padres fundadores de la Unión Europea.
Su visión consistía en que los países europeos pusieran en común recursos estratégicos para que la guerra entre rivales históricos, como Francia y Alemania, resultara «no solo [...] impensable, sino materialmente imposible».
«La puesta en común de las producciones de carbón y de acero [...] cambiará el destino de esas regiones, que durante tanto tiempo se han dedicado a la fabricación de armas, de las que ellas mismas han sido las primeras víctimas».
Paz y solidaridad
La unión del carbón y del acero ocupaba un lugar central en esta visión de una Europa unida. La industria pesada basada en el carbón y el acero había sido hasta entonces prerrogativa de los Estados soberanos y había sido crucial para la guerra.
Convencidos de que la fusión de sus intereses económicos evitaría carteles y monopolios y mejoraría el nivel de vida, los Gobiernos de Francia, Alemania Occidental, Italia, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo dieron un paso histórico hacia una Europa unida.
Desde combatientes de la Resistencia hasta juristas y parlamentarios, los pioneros de la UE eran un grupo de personas diversas que albergaban los mismos ideales: una Europa pacífica, unida y próspera.
El monumento «Hommage aux Pères fondateurs de l’Europe» delante de la casa de Robert Schuman. Las estatuas representan a los cuatro fundadores de Europa: Alcide de Gasperi, Robert Schuman, Jean Monnet y Konrad Adenauer.
El monumento «Hommage aux Pères fondateurs de l’Europe» delante de la casa de Robert Schuman. Las estatuas representan a los cuatro fundadores de Europa: Alcide de Gasperi, Robert Schuman, Jean Monnet y Konrad Adenauer.
El 9 de mayo de 1950, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Robert Schuman, anunció en lo que ahora se conoce como la Declaración Schuman la creación de una Comunidad Europea del Carbón y del Acero controlada por una Alta Autoridad común.
«La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan».
Una Europa unida
El 18 de abril de 1951, tras la Declaración Schuman, se firmó en París el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Tras su ratificación por Bélgica, la República Federal de Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos («los Seis»), el Tratado entró en vigor el 23 de julio de 1952.
En él se preveía la creación de la primera organización supranacional europea, la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Aunque el objetivo inmediato de aquel primer Tratado era establecer un mercado común del carbón y del acero, también pretendía sentar las bases de una comunidad económica que se convertiría gradualmente en una unión política.
El Tratado estipulaba la creación de una Alta Autoridad, una Asamblea Común, un Consejo Especial de Ministros y un Tribunal de Justicia, que con el tiempo se convertirían en las instituciones de la Unión Europea actual: la Comisión, el Parlamento, el Consejo y el Tribunal de Justicia.
La Conferencia de Mesina, en la que participaron los ministros de Asuntos Exteriores de los seis Estados miembros de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.
La Conferencia de Mesina, en la que participaron los ministros de Asuntos Exteriores de los seis Estados miembros de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.
En la conferencia celebrada en Mesina (Italia) los días 1 y 2 de junio de 1955 se desarrolló el concepto de mercado común europeo.
Dos años más tarde, este concepto se incorporaría a los Tratados de Roma, llamados así en honor a la ciudad en la que los Seis firmaron los Tratados el 25 de marzo de 1957. Entraron en vigor el 1 de enero de 1958.
Ceremonia de firma de los Tratados en el Palazzo dei Conservatori, situado en la Colina Capitolina de Roma.
Ceremonia de firma de los Tratados en el Palazzo dei Conservatori, situado en la Colina Capitolina de Roma.
«Europa no se construyó y hubo la guerra. Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho».
Robert Schuman: padre de Europa
El autor de la Declaración, Robert Schuman, era alemán de nacimiento, pero se convirtió en ciudadano francés en 1919, tras la reintegración de Alsacia y Lorena en Francia.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, Schuman era subsecretario de Estado en el Gobierno francés.
Participó activamente en la Resistencia francesa durante la guerra y fue hecho prisionero. Tras estar a punto de ser deportado al campo de concentración de Dachau, vivió en la clandestinidad en Francia durante los tres años siguientes.
Al terminar la guerra, volvió a la política nacional y ocupó una serie de puestos de alto nivel: primero como ministro de Hacienda, como primer ministro en 1947, como ministro de Asuntos Exteriores entre 1948 y 1952 y, finalmente, como ministro de Justicia entre 1955 y 1956.
Como ministro de Asuntos Exteriores de Francia, supervisó la elaboración de la Declaración en su Ministerio, que fue redactada por Paul Reuter, Bernard Clappier, Jean Monnet, Pierre Uri y Étienne Hirsch.
El empeño de Robert Schuman por crear una Europa unida no cesó con la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.
En 1958, se convirtió en el primer presidente del predecesor del actual Parlamento Europeo.
Cuando abandonó su cargo, el Parlamento le concedió el título de «Padre de Europa».
El Día de Europa
Debido a la importancia de la Declaración Schuman de 9 de mayo de 1950, este día ha sido designado «Día de Europa».
En honor de su labor pionera en pos de una Europa unida, la zona donde se ubican las sedes de varias instituciones de la Unión Europea en Bruselas lleva su nombre.
Créditos
Ciudad alemana, Segunda Guerra Mundial: autor desconocido
Niño entre las ruinas de la iglesia de San Casimiro: a través de Wikimedia, autor desconocido, dominio público
Otras imágenes: derechos de autor Unión Europea
Última actualización 24 abril 2025
