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  • Declaraciones y comentarios
  • 30 de octubre de 2020 09:00

Observaciones del presidente Charles Michel tras la videoconferencia de los miembros del Consejo Europeo del 29 de octubre de 2020

En primer lugar, permítanme expresar nuestra plena solidaridad con Francia y con el pueblo francés, contra los cuales se ha vuelto a perpetrar un brutal atentado terrorista. Estamos totalmente decididos a unirnos y a permanecer unidos, en tanto que familia europea, para defender los valores de la libertad, la democracia y el Estado de Derecho.

Ahora permítanme abordar el tema de la videoconferencia de esta noche: la lucha contra la COVID-19. El principal mensaje político que deseo transmitir esta noche es el siguiente: estamos unidos y permanecemos juntos, porque estamos en el mismo barco. La lucha es difícil. La crisis es grave. La segunda ola vuelve a ponernos a prueba, a nosotros y a nuestros conciudadanos de toda Europa.

En lo que respecta a la Covid, las cifras están aumentando en toda Europa. Nuestros hospitales y nuestro personal sanitario se encuentran de nuevo bajo presión, y por esa razón muchos dirigentes han anunciado confinamientos y restricciones. En tiempos difíciles como este, la cohesión y la solidaridad son más importantes que nunca. Pedimos a todos los europeos que se cuiden y que cuiden de los demás.

Esta noche, nuestros pensamientos van en primer lugar a todos aquellos que sufren, a los más vulnerables de nuestras sociedades, a todos ellos. Deseo expresarles nuestra mayor solidaridad y transmitirles nuestro apoyo. También deseo manifestar mi agradecimiento a nuestros equipos médicos, que están realizando una labor extraordinaria en estas circunstancias tan difíciles.

Hoy, durante la videoconferencia con los dirigentes, hemos tenido la oportunidad de centrarnos en las políticas sobre pruebas de diagnóstico y rastreo y en las vacunas, porque esas cuestiones son cruciales no solo a corto plazo, sino también a medio y largo plazo. Hemos compartido nuestras experiencias y hemos reflexionado sobre cómo ayudarnos mutuamente.

Las pruebas de diagnóstico y el rastreo son fundamentales para limitar la propagación del virus, ya que nos permiten controlar mejor la situación. Hemos cambiado impresiones sobre la manera de impulsar un planteamiento común para el reconocimiento mutuo, y el despliegue y el uso de pruebas rápidas. Con ello se reduciría la incidencia negativa en la libre circulación y el funcionamiento de nuestro mercado único, que es imperativo preservar.

Ayer, la Comisión presentó una recomendación sobre las estrategias para las pruebas de diagnóstico, y trabajaremos activamente sobre esa base para reforzar nuestra coordinación.

En cuanto al rastreo, alentamos a todos los Estados miembros a que participen en la iniciativa sobre la interoperabilidad entre aplicaciones que ha presentado la Comisión. Otro objetivo para facilitar el rastreo es el establecimiento de un formulario común de localización de pasajeros en el que debemos seguir avanzando.

También hemos tenido ocasión de reflexionar sobre la posibilidad de armonizar la duración de la cuarentena de las personas infectadas por Covid.

Hemos abordado asimismo la cuestión de las vacunas. Estamos plenamente convencidos de que, partiendo de la iniciativa puesta en marcha por la Comisión Europea y sobre la cual la Presidenta de la Comisión tuvo ocasión de compartir la información más reciente con los dirigentes reunidos, debemos anticiparnos al momento en que una o más vacunas estén disponibles. Se ha puesto claramente de manifiesto que ya existe el deseo común de sentar las bases de la cooperación para garantizar la eficacia de la estrategia de vacunas una vez que estas estén disponibles. La atención se ha centrado principalmente en cuatro ámbitos en los que ya hemos avanzado, y deseamos seguir avanzando, juntos.

El primer punto ha sido asegurarnos de que estamos totalmente de acuerdo, y este es un sentimiento reiterado por los participantes en la videoconferencia, en que debe garantizarse una distribución justa entre los Estados miembros en el contexto de los contratos celebrados por la Comisión en su nombre y en el contexto de los nuevos contratos que han de celebrarse, esperamos, en las próximas semanas.

El segundo punto ha sido mantener un cambio de impresiones para llegar a un acuerdo sobre los grupos que deben tener acceso prioritario a la vacuna. Somos plenamente conscientes de que cada uno de los Estados Miembros ya ha empezado a reflexionar sobre la idea de que hay grupos destinatarios que deben tratarse con carácter prioritario, por ejemplo las personas más vulnerables, las personas de edad avanzada, las personas con enfermedades crónicas o las que trabajan en el sector médico. Deseamos lograr el mayor grado posible de armonización en este ámbito, en el marco de un enfoque de la cuestión lo más unificado posible.

El tercer punto, que es muy concreto, es el de la logística. Incluso si, como esperamos, las vacunas están disponibles en los próximos meses, habrá que realizar una enorme labor logística para garantizar que la campaña de vacunación pueda desarrollarse eficazmente. Ya saben ustedes que algunas de las vacunas propuestas tendrán que ser administradas en una sola dosis y otras requerirán dos dosis, y esto tiene implicaciones logísticas. No todas las vacunas previstas deben almacenarse de la misma manera o mantenerse a la misma temperatura. Ello planteará, por ejemplo, cuestiones relacionadas con el almacenamiento y el transporte.

Por último, en lo referente a las vacunas. Somos claramente conscientes de que será importante establecer estrategias para intentar prevenir la desinformación y las noticias falsas, garantizar la transparencia y poder hacer un seguimiento de los efectos secundarios. Porque todos sabemos que los esfuerzos excepcionales que se han llevado a cabo en términos de financiación e investigación deben desembocar ahora en el desarrollo de una o más vacunas en el plazo de un año. Es un plazo muy corto en comparación con la práctica habitual. Para producir y utilizar una vacuna se necesitan 10 años por término medio.

Respecto a todos estos temas hemos comprobado que cada uno de los organismos europeos ha mostrado la firme voluntad de trabajar incansablemente para conseguir avanzar y, con la voluntad política de los dirigentes, involucrarse personalmente para imprimir el impulso necesario a fin de garantizar que se tomen las decisiones correctas y necesarias y que nuestra capacidad de anticipación esté a la altura de la tarea.

También hemos tenido ocasión de tratar un tema importante, la recuperación económica. Y el mensaje está claro. Esperamos que sea posible decidir a muy corto plazo sobre la aplicación del paquete que acordamos en julio. Porque todos entendemos que es muy importante avanzar para limitar la propagación del virus, que es una medida extremadamente importante para limitar los daños económicos y sociales. Pero también es importante que apliquemos lo que hemos decidido.

Habrán visto que esta videoconferencia ha brindado la oportunidad de que intercambiemos puntos de vista, tal como se anunció hace unas semanas tras la reunión del Consejo Europeo. Y ha sido una oportunidad, además de para cambiar impresiones, para acercar nuestras diferentes perspectivas partiendo de una convicción: juntos seremos más fuertes, y así podremos ganar esta batalla contra el virus.

Esta crisis es grave y dolorosa. Se trata de una crisis sin precedentes que ha afectado a todo el planeta y la peor que ha afectado a Europa en décadas. Sólo existe una opción: debemos unirnos; debemos ponernos manos a la obra, no solo con discursos, no solo con palabras, sino con acciones, con decisiones para dar respuesta a la necesidad de proteger a nuestros ciudadanos. Dar respuesta también a la necesidad de reactivar nuestras economías, de apoyar nuestros modelos sociales y de asegurarnos de que en las próximas semanas y meses podamos avanzar juntos en beneficio de los 450 millones de ciudadanos europeos y en asociación con todos nuestros socios en todo el mundo.

También me gustaría mencionar a Turquía, porque hoy hemos abordado el tema de Turquía. Como bien saben, en octubre mantuvimos un debate estratégico sobre el Mediterráneo oriental y nuestras relaciones con Turquía. Expresamos nuestra determinación de ser respetados. Y acordamos trabajar en dos líneas: una línea positiva y otra menos positiva.

Ofrecimos a Turquía una vía clara para definir un programa positivo. Hasta el momento, Turquía no ha elegido esa vía. Condenamos la reciente acción unilateral en el Mediterráneo oriental, así como las provocaciones y la retórica, que son totalmente inaceptables. Tendremos ocasión de volver a tratar este asunto en diciembre.

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Última revisión: 23 de abril de 2025