Inteligencia artificial: usos y efectos
La inteligencia artificial está transformando la sociedad y la economía, aportándoles beneficios, pero planteando también riesgos. La UE y sus Estados miembros tratan de promover una IA centrada en el ser humano y fiable.
Qué es la IA y cómo la utilizamos
La inteligencia artificial (IA) es el uso de tecnología digital para crear sistemas que puedan realizar tareas que habitualmente requieren una intervención humana. La IA imita el pensamiento humano, pero procesa la información con mayor rapidez y precisión.
A fin de efectuar tareas y tomar decisiones, los sistemas de IA están entrenados para detectar patrones en grandes cantidades de datos y aprender a partir de su propia experiencia.
Cómo funciona un sistema de IA
1. Analiza grandes cantidades de datos
3. Realiza la tarea
2. Detecta patrones a través de algoritmos
4. Aprende y mejora sus resultados
Por ejemplo, la IA puede analizar rápidamente imágenes médicas y sugerir diagnósticos, que los médicos luego pueden confirmar o descartar basándose en su pericia. Con el tiempo, a medida que obtiene más ejemplos y comentarios, la IA mejora la precisión con la que identifica las enfermedades, como hacen los médicos.
Usos de la IA
Al mejorar la eficiencia, automatizar tareas y proporcionar soluciones innovadoras, la inteligencia artificial está transformando la sociedad, las industrias y los modelos empresariales.
Algunos de los sectores que utilizan IA:
Industria manufacturera
La IA racionaliza los procesos, optimiza los recursos, impulsa la productividad y reduce el impacto medioambiental de las empresas.
Seguridad
La mejora de la analítica predictiva y de la gestión de los riesgos ayuda a prevenir accidentes o a reducir sus efectos.
Educación
La IA hace posible un aprendizaje personalizado, lo que fomenta la dedicación y potencia los resultados. También automatiza las tareas administrativas de los profesores, que así pueden dedicar más tiempo a la enseñanza y la tutoría.
Atención sanitaria
Los proveedores de atención sanitaria utilizan la IA para mejorar los diagnósticos, pronosticar enfermedades y personalizar los tratamientos, lo que se traduce en una mejor atención a los pacientes y en mejores resultados.
Energía
La IA aumenta la eficacia y la sostenibilidad de la producción y el uso de energía, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuyendo así a la lucha contra el cambio climático.
Transporte
Los vehículos autónomos funcionan de forma segura sin intervención humana. La IA optimiza además la gestión del tráfico y prevé las necesidades de mantenimiento de las infraestructuras.
Por qué la UE regula la IA
La mayor capacidad informática y la disponibilidad de grandes cantidades de datos y de nuevos programas informáticos están produciendo rápidos avances en el ámbito de la IA y favoreciendo el desarrollo de aplicaciones y sistemas de IA extremadamente sofisticados.
Aunque la mayoría de ellos son seguros y ayudan a afrontar los retos y a mejorar el bienestar, algunos usos de la IA plantean riesgos para la sociedad, como:
- discriminación por razón de sexo, raza, situación socioeconómica o conductas anteriores;
- sesgos en los algoritmos de toma de decisiones;
- intrusión en la privacidad;
- manipulación de las formas de pensar y de actuar.
Una encuesta Eurobarómetro ha revelado que casi nueve de cada diez personas consideran que los robots y la inteligencia artificial deben gestionarse con prudencia.
La UE y sus Estados miembros aspiran a un futuro con una IA fiable y segura que respete los valores y derechos de la UE.
El Reglamento de Inteligencia Artificial, la primera normativa de este tipo en el mundo, establece condiciones para determinados usos de la IA y prohíbe algunas prácticas a fin de solventar posibles riesgos, al tiempo que apoya la inversión y la innovación en el sector.
Véase también
Reglamento de Inteligencia Artificial
Ventajas y riesgos de la IA
La UE potenciará la IA con superordenadores
Última revisión: 5 de febrero de 2025