Absorción de carbono
Extraer dióxido de carbono de la atmósfera es crucial para luchar contra el cambio climático. Unas normas de la UE establecen un sistema para certificar las actividades de absorción de carbono.
¿Qué es la absorción de carbono?
La absorción de carbono alude al proceso de extracción activa del dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera.
Dado que no es posible reducir todas las emisiones de gases de efecto invernadero en origen, la absorción de carbono es vital para compensar las emisiones inevitables y limitar el calentamiento global.
La absorción de carbono significa extraer CO2 y almacenarlo de forma segura, para que no pueda contribuir a aumentar la temperatura mundial. Las emisiones ahorradas a través de las actividades de absorción de carbono se suelen denominar «emisiones negativas».
¿Cuáles son los principales métodos para absorber CO2?
Para extraer dióxido de carbono de la atmósfera se aplican varios métodos. Entre ellos hay soluciones tecnológicas y de origen natural:
- restaurar bosques y suelos para mejorar su capacidad natural de almacenar carbono;
- mejorar la gestión de las tierras agrícolas para aumentar su potencial de almacenamiento de carbono;
- capturar directamente el carbono recurriendo a sistemas mecánicos que succionan el CO2 y lo inyectan en instalaciones de almacenamiento o productos;
- retener el carbono procedente de las plantas de producción de biocarburantes y bioenergía;
- almacenar carbono en productos duraderos, como la construcción a base de madera.
¿Cómo regula la UE la absorción de carbono?
La UE y sus Estados miembros se han comprometido legalmente a conseguir la neutralidad climática de aquí a 2050. Para ello será necesario reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y equilibrar las emisiones inevitables restantes —procedentes de sectores dependientes del carbono— con la absorción de carbono. Por ello es esencial ampliar las reducciones de emisiones y las actividades para extraer CO2 de la atmósfera para alcanzar el objetivo de neutralidad.
En 2050, las absorciones y emisiones de carbono tendrán que haber llegado a un equilibrio neto.
El gráfico muestra las emisiones de gases de efecto invernadero y las absorciones de carbono en millones de toneladas de CO2 equivalente de 2015 a 2050.
Para 2050, las emisiones y absorciones tendrán que haberse igualado para alcanzar un balance de cero emisiones netas.
*Suministro de energía: incluida la bioenergía con captura y almacenamiento de dióxido de carbono (BECCS); industria: excluida la absorción no BECCS
Las absorciones de carbono por medios naturales han disminuido en los últimos años, mientras que la absorción de carbono industrial aún no está plenamente desarrollada. La UE quiere impulsar las operaciones de absorción de carbono por lo que se ha comprometido a desarrollar unas normas claras para regular estas actividades.
Entre las iniciativas políticas de la UE en este ámbito cabe mencionar:
- un sistema de certificación de la UE para la absorción de carbono,
- soluciones de carbonocultura,
- un objetivo de absorción de carbono en tierras y bosques
Un sistema de certificación de la UE para la absorción de carbono
Las instituciones de la UE están trabajando en una propuesta para crear un marco jurídico para certificar las actividades de absorción de carbono.
El primer paso para impulsar las actividades de absorción de carbono en la UE es establecer un sistema fiable para cuantificar, supervisar y verificar dichas operaciones.
La propuesta, presentada por la Comisión en 2022, fue aprobada provisionalmente por el Consejo y el Parlamento Europeo durante los diálogos tripartitos de febrero de 2024. El Consejo adoptó su posición para las negociaciones con el Parlamento en noviembre de 2023.
El Consejo adoptó las nuevas normas en noviembre de 2024.
¿Cómo funciona la certificación de la eliminación de carbono de la UE?
La certificación es clave para arrojar más claridad y transparencia sobre las operaciones de absorción de carbono y evitar las ambigüedades a la hora de reconocerlas.
La propuesta de Reglamento sobre un marco voluntario de certificación de la absorción de carbono para toda la UE tiene por objeto:
- facilitar y acelerar el despliegue de las actividades de absorción de carbono y reducción de las emisiones de los suelos;
- proporcionar criterios para reconocer las absorciones y reducciones de alta calidad;
- crear oportunidades de negocio para la industria y los gestores de tierras;
- luchar contra el «ecopostureo» y generar confianza.
¿Qué actividades abarcaría?
Según el acuerdo provisional alcanzado en febrero de 2024, la propuesta de Reglamento abarcaría:
el almacenamiento permanente de carbono a través de tecnologías industriales, como la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS) y la captura directa de dióxido de carbono del aire y almacenamiento (DACCS)
el almacenamiento de carbono y la reducción de las emisiones del suelo procedentes de la carbonocultura durante al menos cinco años (por ejemplo, restaurando los bosques, gestionando el suelo y los humedales y recurriendo a prácticas de cultivos de cobertura)
el almacenamiento de carbono en productos duraderos (como la construcción a base de madera) durante al menos 35 años
Las normas no cubrirían métodos como la captura y almacenamiento de carbono (CAC) fósil y la captura y utilización de carbono (CUC). De aquí a 2026, la Comisión revisaría el ámbito de aplicación de las normas para evaluar la viabilidad de incluir reducciones de las emisiones agrícolas vinculadas a la cría de animales.
Criterios de certificación
Las actividades podrían ser certificadas conforme a las normas de la UE si cumplen cuatro criterios de calidad:
- cuantificación: las actividades deben aportar un beneficio cuantificable en materia de absorción neta de carbono o reducción de emisiones (es decir, la absorción de carbono y la reducción de emisiones deben superar a las emisiones producidas por la actividad);
- adicionalidad: las actividades van más allá de las prácticas normalizadas;
- almacenamiento a largo plazo: los certificados están ligados a la duración del almacenamiento con el fin de garantizar un almacenamiento a largo plazo y reducir al mínimo el riesgo de liberación de carbono;
- sostenibilidad: las actividades contribuyen a los objetivos de sostenibilidad, por ejemplo protegiendo la biodiversidad y los recursos hídricos.
Se ha encomendado a la Comisión Europea, asistida por un grupo de expertos, el desarrollo de unas metodologías de certificación basadas en estos criterios.
El proceso de certificación
El proceso de certificación para las actividades de absorción de carbono sería voluntario.
A los cuatro años de la entrada en vigor del Reglamento de la UE se crearía un registro de certificaciones para toda la UE.
Para obtener la certificación, habría que seguir los siguientes pasos:
- que los operadores faciliten información exhaustiva sobre su actividad de absorción de carbono;
- que unos certificadores externos independientes verifiquen las actividades con arreglo a los criterios y a la metodología de la UE;
- que se expidan los certificados a los operadores;
- que las actividades queden inscritas en el registro de la UE.
El Reglamento establecería obligaciones de seguimiento y normas de responsabilidad claras para los operadores.
Soluciones de carbonocultura
El Consejo ha aprobado unas Conclusiones sobre la carbonocultura, a raíz de la Comunicación de la Comisión Europea de abril de 2022 sobre los ciclos de carbono sostenibles. Las conclusiones tienen por objeto alentar las prácticas que contribuyen a la captura y almacenamiento de CO2.
Un objetivo de absorción de carbono en tierras y bosques
En el marco del paquete de medidas «Objetivo 55», la UE adoptó una serie de actos de legislación que exigen a los Estados miembros la eliminación de 310 millones de toneladas de CO2 equivalente de aquí a a 2030 en el sector de uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura. El sector incluye actividades relacionadas con el uso la gestión de la tierra y los bosques, que absorben y capturan carbono de forma natural.
Para alcanzar el objetivo de absorción de carbono, se fijaron unos objetivos vinculantes para cada Estado miembro.
El Reglamento fue adoptado formalmente por el Consejo en marzo de 2023.
Objetivo 55: cumplir los objetivos climáticos en los sectores del uso de la tierra y la silvicultura (Infografía)
Última revisión: 3 de diciembre de 2024