Residuos
Los residuos constituyen un peligro para el medio ambiente y la salud humana. La UE trabaja para prevenir y gestionar mejor los residuos y fomentar una economía más circular.
Los residuos como recurso
Los residuos contaminan la tierra y el agua, y nuestros océanos rebosan de residuos plásticos.
La mala gestión de los residuos provoca contaminación y presiona el medio natural, lo que plantea riesgos para la salud humana.
Pero, si se gestionan adecuadamente, los residuos pueden ser un recurso. Si se reutilizan y se reciclan en lugar de eliminarlos, los residuos pueden generar valor para la economía.
En una economía circular, materiales de alto valor se extraen de los residuos y se reorientan para fabricar nuevos bienes. De este modo se amplía la vida útil de los materiales, evitando su eliminación y reduciendo la necesidad de otros nuevos. Esto contribuye a reducir los efectos en los recursos naturales.
Legislación de la UE en materia de residuos
Los objetivos generales de la UE en lo que respecta a la lucha contra los residuos son:
- minimizar los efectos negativos mediante la prevención y una mejor gestión de los residuos;
- promover el reciclado y la reutilización de recursos y materiales, apoyando la economía circular;
Las normas de la UE sobre residuos se basan en la Directiva Marco sobre Residuos, que establece los principios fundamentales para gestionar los residuos. Existen medidas para tratar tipos específicos de residuos, como los residuos electrónicos o los residuos alimentarios.
Directiva Marco sobre Residuos
La Directiva Marco sobre Residuos recoge principios básicos y definiciones para la gestión de los residuos. Define los tipos de residuos y los residuos peligrosos y explica cuándo los residuos dejan de serlo y pasan a ser materias primas secundarias.
La Directiva establece un orden de prioridad para los residuos, denominado «jerarquía de residuos». Según esa jerarquía, los residuos deben evitarse en primer lugar y eliminarse únicamente si no pueden reutilizarse, reciclarse o valorizarse.
La Directiva también contiene objetivos que los Estados miembros deben alcanzar. Entre ellos figura un objetivo de reutilización y reciclado de los residuos municipales, que consiste en aumentar su peso a un mínimo del 55 % de aquí a 2025, un mínimo del 60 % para 2030 y un mínimo del 65 % para 2035.
La UE está trabajando en revisar la Directiva, en particular las normas sobre residuos alimentarios y textiles. El Consejo ha acordado su posición sobre la revisión a partir de la propuesta presentada por la Comisión Europea. En febrero de 2025 se alcanzó un acuerdo provisional con el Parlamento Europeo sobre la versión definitiva del acto legislativo.
Desperdicio de alimentos
Traslado de residuos
Cada año se exportan alrededor de 32,7 millones de toneladas de residuos y se comercializan 70 millones de toneladas dentro la UE.
Si no se regula y se controla adecuadamente, el comercio de residuos puede ser perjudicial para el medio ambiente y la salud de las personas. Los residuos que contienen sustancias peligrosas pueden contaminar la tierra y los océanos, con consecuencias desastrosas para el medio ambiente.
La UE dispone de normas que regulan el traslado de residuos. En 2024, estas normas se actualizaron para regular mejor el comercio de residuos, tanto dentro de la UE como con terceros países.
Comercio de residuos
Pilas y baterías y sus residuos
La producción de pilas y baterías utiliza muchas materias primas nuevas, y sus residuos contienen sustancias peligrosas. La UE ha adoptado normas que regulan todo el ciclo de vida de las pilas y baterías, desde la producción hasta la reutilización y el reciclado, y aseguran que el sector y sus productos sean seguros, sostenibles y competitivos.
Estos objetivos se alcanzarán mediante criterios de rendimiento, durabilidad y seguridad, restricciones estrictas en lo que respecta a sustancias peligrosas como el mercurio, el cadmio y el plomo e información obligatoria sobre la huella de carbono de las pilas y baterías.
Hacia una cadena de suministro europea circular y sostenible para las pilas y baterías (Infografía)
Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos
Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) abarcan una amplia gama de dispositivos como ordenadores, frigoríficos y teléfonos móviles al final de su vida útil. Este tipo de residuos puede causar graves problemas medioambientales y de salud, si los dispositivos desechados no se gestionan adecuadamente. Los aparatos electrónicos modernos también contienen recursos raros, como materias primas fundamentales, que pueden reciclarse y reutilizarse si los residuos se gestionan eficazmente.
La cantidad de RAEE que se genera cada año en la UE está aumentando rápidamente, Para invertir esta tendencia y promover un mejor reciclado de los materiales RAEE, la UE ha adoptado normas sobre el tratamiento de estos residuos, contribuyendo así a una producción y un consumo sostenibles.
En 2024, la UE adoptó una modificación de las normas para aclarar algunas de sus disposiciones relativas a la responsabilidad ampliada del productor.
Envases
En 2022, los países de la UE generaron casi 84 millones de toneladas de residuos de envases, un 20 % más que en 2011. Si no se toman medidas, los residuos de envases podrían aumentar otro 19 % de aquí a 2030, lo que contribuiría a agravar la contaminación y los riesgos que esta conlleva.
Para evitarlo, la UE ha revisado su legislación sobre envases y residuos de envases. El objetivo consiste en:
- reducir la generación de residuos de envases;
- promover una economía circular rentable para los envases;
- armonizar las normas aplicables a los envases en toda la UE.
Envases
Contaminantes orgánicos persistentes
Los contaminantes orgánicos persistentes, también conocidos como «sustancias químicas eternas» porque no se descomponen en el medio ambiente, son sustancias especialmente nocivas: son tóxicas y pueden plantear riesgos para las personas y la naturaleza.
Pueden encontrarse en los residuos de determinados productos de consumo, como tejidos impermeables, mobiliario, plásticos y material electrónico.
En 2022, la UE adoptó normas para restringir la presencia de estas sustancias en los residuos.
Véase también
Última revisión: 19 de febrero de 2025