Ecologización de la agricultura
La UE promueve prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente en los sistemas alimentarios, con el fin de proteger el medio ambiente y la salud de las personas, mejorando al mismo tiempo la resiliencia del sector alimentario.
Un sistema alimentario sostenible, resiliente y saludable
El sector agroalimentario es un sector económico de suma importancia en la UE.
El sector depende en gran medida del medio ambiente, pero también tiene unas repercusiones considerables en él. La producción de alimentos y su cadena de suministro son una fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, que provocan el cambio climático. La agricultura intensiva puede causar degradación del suelo y pérdida de biodiversidad debido a la deforestación, al uso de plaguicidas y a otras prácticas que no respetan el medio ambiente.
La UE está transformando la forma de producir y de consumir alimentos en Europa para:
- lograr una agricultura y unos sistemas agrícolas y alimentarios más sostenibles,
- reforzar la resiliencia frente a las crisis,
- seguir garantizando que los alimentos sean saludables y asequibles.
Al promover prácticas sostenibles, reducir las emisiones y la contaminación y mejorar la biodiversidad, la UE trabaja hacia la consecución de un sistema alimentario que sea resiliente al clima y respetuoso con el medio ambiente.
Además, la UE quiere mejorar el bienestar animal, reducir el despilfarro de alimentos, promover un consumo de alimentos más sostenible y dietas saludables y luchar contra el fraude alimentario en la cadena de suministro.
¿Por qué debe la agricultura ser más ecológica?
Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC), un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero procede de los sistemas alimentarios. En la UE, la agricultura representa casi el 11 % de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE, constituidas principalmente de emisiones de metano procedentes del ganado y de óxido nitroso procedente de los suelos.
Sin embargo, la agricultura y la silvicultura pueden desempeñar un papel clave en la lucha contra el cambio climático mediante la eliminación de dióxido de carbono de la atmósfera.
El uso excesivo de plaguicidas y antimicrobianos en la agricultura es otro reto, pues tiene graves consecuencias medioambientales y sanitarias, como contaminación del agua, degradación del suelo y el desarrollo de resistencia a los antimicrobianos.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, entre un 60 y un 70 % de los suelos de la UE se considera en mal estado. Los suelos empobrecidos y los ecosistemas agrícolas degradados tienen una capacidad más limitada para producir alimentos.
Políticas y legislación claves de la UE
El enfoque de la UE en lo que respecta a la ecologización de la agricultura se inscribe en diversas estrategias y actos legislativos.
El Pacto Verde Europeo, adoptado en 2019, es un paquete de iniciativas en materia de política medioambiental y climática. Fija el objetivo de lograr que Europa sea climáticamente neutra de aquí a 2050. La agricultura es una parte esencial de esta transición.
La Estrategia «De la Granja a la Mesa» es una de las iniciativas clave en el marco del Pacto Verde Europeo. Pretende transformar el actual sistema alimentario de la UE en un modelo sostenible. El Consejo refrendó dicho objetivo en sus Conclusiones de octubre de 2020.
La Estrategia sobre Biodiversidad constituye otro componente central del Pacto Verde. Aspira a restaurar los ecosistemas y revertir la pérdida de biodiversidad, y promueve prácticas agroecológicas, como la rotación de cultivos y la agrosilvicultura.
Se ha reformado la política agrícola común (PAC) a fin de que apoye los objetivos medioambientales y climáticos de manera más eficaz. Para el período 2023-2027, el 40 % del presupuesto de la PAC se dedicará a la acción por el clima.
En consonancia con la Estrategia sobre Biodiversidad, el Reglamento relativo a la restauración de la naturaleza establece por primera vez unos objetivos vinculantes para la recuperación de los ecosistemas, los hábitats y las especies. El objetivo es, asimismo, mejorar la biodiversidad y aumentar la sostenibilidad de las tierras agrícolas.
Estas estrategias y actos legislativos abordan una amplia variedad de cuestiones críticas, desde la reducción de las emisiones y del uso de plaguicidas hasta la agricultura ecológica, el bienestar animal y el despilfarro de alimentos.
Una agricultura más sostenible
La nueva PAC, en vigor desde 2023, exige a los agricultores que adopten prácticas respetuosas con el medio ambiente y los incentiva a ello:
- condicionalidad: las explotaciones que reciben pagos directos de la PAC deben proteger los humedales y las turberas y adoptar prácticas de rotación o diversificación de los cultivos y de cobertura del suelo;
- regímenes ecológicos: si los agricultores van más allá de los requisitos obligatorios, pueden recibir pagos adicionales de los regímenes económicos. Al menos el 25 % de los pagos directos se destina a los regímenes económicos, lo que representa un presupuesto de 48 500 millones de euros;
- desarrollo rural: los programas de desarrollo rural aportan un apoyo adicional, al ofrecer a los agricultores ayuda financiera para que implanten prácticas medioambientales.
Los agricultores también pueden contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante prácticas de carbonocultura. Entre ellas se incluyen acciones para capturar el dióxido de carbono de la atmósfera (secuestro de dióxido de carbono) y fijarlo en los suelos o la biomasa, y para realizar una mejor gestión del suelo que permita mejorar su capacidad de almacenar carbono.
Restauración de los ecosistemas agrícolas
El Reglamento relativo a la restauración de la naturaleza, en vigor desde agosto de 2024, exige a los Estados miembros de la UE que adopten medidas para:
- restaurar el 30 % de las turberas drenadas en uso agrícola de aquí a 2030, y el 50 % de aquí a 2050 (puede aplicarse un porcentaje inferior en el caso de aquellos países que se vean seriamente afectados);
- reforzar la reserva de carbono en suelos minerales;
- aumentar los elementos paisajísticos de gran diversidad en las tierras agrícolas (como setos, franjas de flores, tierras en barbecho, estanques y árboles frutales).
Restauración de la naturaleza
Agricultura ecológica
La agricultura ecológica es una herramienta clave en la transición de la UE hacia sistemas alimentarios más sostenibles. Emplea prácticas respetuosas con el medio ambiente que minimizan el uso de fertilizantes y plaguicidas, mejoran la salud del suelo, potencian la biodiversidad y garantizan normas estrictas de bienestar animal. El objetivo de la UE es que el 25 % de sus tierras agrícolas sean ecológicas de aquí a 2030.
Agricultura ecológica
La política agrícola común integra el apoyo a la agricultura ecológica. Además, el Reglamento sobre Agricultura Ecológica garantiza normas estrictas para la producción y la certificación ecológicas, promoviendo la transparencia y la confianza de los consumidores en los productos ecológicos.
Última revisión: 21 de mayo de 2026